Víctimas de violencia política o combatientes

Vivir situaciones de estrés extremo como combatir en una guerra, sufrir torturas o persecución política son algunas de las experiencias más extremas que puede vivir un ser humano. Ser expuesto en la situación de matar o morir, torturar o ser torturado, cambia a las personas para siempre.

Cuando acaban estas situaciones límites y puedes regresar a casa, las dificultades no han terminado: la tensión y el estrés de la guerra deja graves secuelas psicológicas en miles de personas cada año. La enfermedad trastorno más extendida es el Trastorno por Estrés Postraumático, caracterizado por un estado de extrema ansiedad con síntomas de hiperactivación fisiológica, flashbacks -recuerdos muy vívidos de los momentos más dolorosos- y conductas de evitación. Puede ir acompañado de síntomas depresivos, insomnio, irritabilidad, y sensación de peligro continua.

Se estima que entre el 20 y el 50% de los excombatientes pueden sufrir Trastorno por Estrés Traumático, cifras que son mayores si la persona ha sido torturada.

Si no es correctamente tratado, las consecuencias a largo plazo incluyen cambios en la personalidad, aislamiento social, impulsos violentos, consumo de drogas, alcohol y suicidio (6000 muertes al año en Estados Unidos).

La American Psychiatric Association define los estándares de tratamiento del Trastorno por Estrés Postraumático y EMDR es una terapia de elección; también EMDR fue declarado tratamiento de gran eficacia por el DEPARTAMENTO DE DEFENSA Y ASUNTOS DE VETERANOS de Estados Unidos, y por los departamentos de salud mental de IRLANDA DEL NORTE e ISRAEL.

En el estudio de Carlson, et al. (1998) se informó que después de 12 sesiones de tratamiento con EMDR el 77.7% de los veteranos de combate tenían menos síntomas y habían dejado de cumplir los criterios de Trastorno por Estrés Postraumático. No hubo recaídas y los efectos se mantuvieron en el seguimiento a 3 y 9 meses. Para ver estudios interesantes:

http://www.EMDRHAP.org/researchandresources.htm