Trauma de combatientes o victimas de guerra

El trauma es el estrés corriendo enloquecido. El estrés desregula nuestro sistema nervioso, durante un período corto de tiempo, quizás unos días o unas semanas, y volverá a un estado normal de equilibrio.

El retorno a la normalidad no sucede a las personas que han estado traumatizadas crónicamente. Una manera de observar el trauma crónico es mirando cuánto queda residual en nuestras emociones de un hecho traumático antiguo en nuestra vida actual, como nos angustia todavía, o su efecto en nuestras relaciones personales.

Las situaciones traumáticas pueden ser largas en el tiempo y en la intensidad, y alteran todos los sistemas biológicos de nuestro cuerpo. Podemos hablar de malos tratos en la infancia, en la escuela, en la pareja, en el trabajo... Malos tratos físicos, psíquicos, emocionales, sexuales...

Los efectos del trauma crónico son devastadores: cambian radicalmente a las personas y les roban lo más íntimo: ya no vuelven a ser los mismos.

Con el tiempo, las personas que han sufrido malos tratos pueden tener trastornos de personalidad, trastornos de alimentación, depresión, ansiedad, problemas somáticos, trastorno por estrés postraumático y disociación.

Pueden llegar a tener varios diagnósticos en su vida, recibir diversos tipos de terapia, y no tener los resultados que les permitan restablecerse. Es una consecuencia del trauma crónico: afecta a las más profundas estructuras cerebrales y al cuerpo.